La educación ejecutiva en América Latina se pone los pantalones
largos al ritmo en que se
internacionaliza y complejiza, en
el camino de acompañar empresas cada vez más multilatinas
y globales. A su vez, dejan en la ruta un
inmenso mercado local que ofrece
muchas oportunidades para actores
más pequeños y que nadie
está observando.
El panorama
corporativo en América Latina cambió.
En breves años, las que antaño eran empresas familiares
que pocos o nulos esfuerzos
hacían por salir de sus fronteras nacionales,
hoy son grandes multilatinas con intereses incluso fuera de la región.
Según el informe 2011 de Boston Consulting Group “Companies on the move”, dos
empresas latinoamericanas se integran
de manera consistente como auténticas
transnacionales: Vale
en Brasil y Cemex en México, mientras
que otras 23 empresas de origen
latinoamericano son
consideradas nuevos competidores globales.
Y esto ocurre en un contexto en el
que, por ejemplo, China arroja 33 compañías
a esa categoría, sólo 10 más que América Latina.
Frente a este inédito
escenario, que conlleva
adaptar y administrar las organizaciones
de un modo significativamente más complejo
y global, las escuelas de negocios que operan en América Latina han debido hacer lo
mismo. Esto ha implicado
especializar su oferta, atendiendo
preferentemente grandes compañías y programas de alta
dirección,
dejando en un relativo segundo plano a la pyme y cursos para
niveles operativos de las empresas.
“Son
tendencias que responden muy directamente al fenómeno de internacionalización
que viven aquellas empresas
que representan desafíos
más altos”, dice Paulo Rosende,
líder de desarrollo de Fundación
Dom Cabral de Belo Horizonte, la que repite este año el top 1 del ránking
de Educación Ejecutiva. Así lo dicen
los números.
Las primeras
cinco escuelas del
ránking –grupo compuesto también por la Universidad Adolfo Ibáñez (2º),
IAE
(3º), Universidad
de San Andrés (4º) e Instituto empresa (5º)– tienen
en promedio un 76,7% de grandes empresas en su cartera de clientes, mientras que en las escuelas del
15º al 20º, ese porcentaje
baja a 41,7%.
Autor: Andrés
Almeida, AméricaEconomía Intelligence
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